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Pragmatismo en las carreteras: cómo 2025 convirtió la tarificación por satélite y el software de peaje vial en el Internet de la Movilidad
En 2025, la industria global del peaje ha empezado a sentirse como un verdadero Internet de la movilidad: la lógica de pago ha migrado de las cabinas con personal, donde los conductores entregan monedas o acercan sus tarjetas a un lector apenas accesible, hacia dispositivos, nubes y —cada vez más— hacia el cielo.
Dos tendencias definen el año: el despliegue más amplio del peaje basado en GNSS/satélite para la tarificación por distancia y uso de carretera, y la aceleración del “peaje digital”: sistemas nativos en la nube, impulsados por aplicaciones e integrados por los fabricantes (OEM), que reducen la dependencia de hardware dedicado en carretera. Juntas, prometen una tarificación más justa y flexible, pero también plantean interrogantes sobre privacidad, precisión e interoperabilidad.
Por qué los satélites ahora tienen sentido
El peaje por satélite (GNSS) no es un concepto nuevo, pero en 2025 ha pasado de pilotos selectivos a despliegues a escala nacional y pruebas de concepto robustas. Dinamarca ha implementado un nuevo sistema nacional de peaje basado en GNSS, y Chequia ha puesto su innovador sistema híbrido GNSS/DSRC a disposición de los proveedores EETS a mayor escala durante este año.
''En 2025 ha pasado de pilotos selectivos a despliegues a escala nacional y pruebas de concepto robustas''
GNSS permite a las autoridades cobrar según la distancia, la hora del día, la categoría de vía o incluso la banda de emisiones, sin desplegar costosas infraestructuras físicas a lo largo de cada kilómetro de carretera. La pila tecnológica es sencilla en teoría: un módulo GNSS instalado en el vehículo registra datos de ubicación y tiempo, la lógica en el borde o en la nube aplica las reglas de tarificación, y la liquidación se realiza a través de un operador de back-end. Para el transporte de larga distancia y las redes viales nacionales, esto multiplica las opciones de política: cargos por kilómetro que reflejan la congestión real o el desgaste, en lugar de tarifas puntuales “toscas”.
En la práctica, los proyectos estrella de 2025 aportaron legitimidad. Kapsch TrafficCom anunció la puesta en marcha de su plataforma de peaje con capacidad satelital para la red nacional de Noruega, un paso significativo porque sus carreteras escarpadas, ampliamente dispersas y su pila tecnológica mixta la convierten en un banco de pruebas exigente para los métodos GNSS. El despliegue de Kapsch hizo hincapié en enfoques híbridos (GNSS combinado con reconocimiento de imágenes y detección en carretera) para maximizar la cobertura y la precisión tanto en entornos urbanos como rurales.
Otro ejemplo destacado: el piloto GNSS de SkyToll en India, iniciado en 2024, que validó el peaje por satélite para redes extensas donde las plazas físicas son costosas de operar. Este piloto puso de relieve desafíos prácticos como la recepción GNSS localizada, la gestión de errores en “cañones urbanos” y la necesidad de OBU (unidades a bordo) resistentes a manipulaciones o integraciones telemáticas para flotas de terceros. Aun así, subrayó cómo GNSS escala donde los pórticos y cabinas “tradicionales” no lo hacen. SkyToll también ha dedicado gran parte de este año a construir portales para un nuevo sistema electrónico de peaje en Croacia.
''El piloto GNSS de SkyToll en India validó el peaje por satélite para redes extensas donde las plazas físicas son costosas de operar''
Peaje digital: trasladar los pagos al software y a los teléfonos
En paralelo al aumento del uso de GNSS, 2025 impulsó el “peaje digital” hacia una mayor adopción: este término paraguas abarca desde back-ends nativos en la nube y pagos tokenizados, hasta aplicaciones de operadores, conectividad en el vehículo (telemática OEM) y reconocimiento de matrículas basado en imágenes con facturación automatizada.
Una consecuencia práctica es que los automovilistas ahora pueden usar una única cuenta digital en diferentes regímenes de peaje, pagando mediante aplicación, suscripción o servicios integrados en el vehículo, en lugar de gestionar múltiples OBU o cuentas nacionales. Los estudios de mercado en 2025 subrayaron este cambio: el mercado ETC siguió creciendo de forma sostenida a medida que los proveedores añaden conectividad 4G/5G, back-ends orientados a API y compatibilidad con EETS (Servicio Europeo de Peaje Electrónico).
Los proyectos reales ilustran la diversidad. En Europa, los proveedores y operadores de servicios de flotas han emitido nuevas cajas de peaje con capacidad 4G e integraciones OEM en respuesta a la evolución de las redes móviles, permitiendo dispositivos que pueden cambiar de DSRC en carretera a reporte GNSS por red celular cuando es necesario. DKV y proveedores de movilidad similares introdujeron unidades 4G “preparadas para el futuro” en 2025 para adaptarse al apagado progresivo de bandas celulares heredadas y mantener a las flotas transfronterizas en cumplimiento sin nuevas pegatinas físicas u OBU específicos por país.
Mientras tanto, los proyectos de peaje digital de flujo libre (open-road) se desplegaron con mayor énfasis en la conciliación basada en software. Kapsch, una vez más, también informó de implementaciones en América Latina donde carriles con cámaras + IA sustituyen a las cabinas, y el back-end reconcilia imágenes, telemática OEM y trazas GNSS para alcanzar tasas de automatización muy altas, reduciendo simultáneamente los costes operativos y las colas.
''DKV y proveedores de movilidad similares introdujeron unidades 4G “preparadas para el futuro” en 2025 para adaptarse al apagado de bandas celulares heredadas y mantener a las flotas transfronterizas en cumplimiento''
Enfoques híbridos: pragmáticos y necesarios
Un tema recurrente en 2025 es la hibridación. Los sistemas GNSS puros resuelven algunos problemas, pero introducen otros (errores GNSS, riesgo de suplantación y necesidad de provisión fiable de OBU). Los sistemas puramente basados en cámaras o pórticos son costosos de escalar y frágiles para la continuidad transfronteriza. Como resultado, los despliegues más exitosos suelen ser mixtos: GNSS para la tarificación nacional por kilómetro; cámaras ANPR (reconocimiento automático de matrículas) para la aplicación y el relleno de huecos; y telemática OEM u OBU seguros para autenticación y resistencia a manipulaciones. El ecosistema de la Agencia Espacial Europea y los proveedores están promoviendo activamente la alfabetización en GNSS entre los operadores de peaje para hacer estos sistemas híbridos interoperables y auditables.
Sin embargo, estas ganancias técnicas traen consigo compensaciones en política pública. La tarificación basada en la distancia es inherentemente intensiva en datos de localización, por lo que en 2025 los reguladores se centraron en la minimización de datos, la seudonimización y ventanas cortas de retención, normas que desempeñan la misma función crucial: dar forma a la arquitectura técnica.
''La tarificación basada en la distancia es inherentemente intensiva en datos de localización, por lo que en 2025 los reguladores se centraron en la minimización de datos, la seudonimización y ventanas cortas de retención, normas que desempeñan la misma función crucial: dar forma a la arquitectura técnica''
La interoperabilidad sigue siendo una espina: el sueño de una única cuenta paneuropea o pan-nacional está sobre la mesa, pero las diferencias operativas en clases de vehículos, normas de emisiones y aplicación de sanciones hacen que el software aún deba manejar mucha complejidad local. Los estudios de mercado también muestran que la aceptación pública mejora cuando los ingresos por peajes se vinculan de forma transparente al mantenimiento de carreteras o a objetivos climáticos, en lugar de a la recaudación general, una lección de diseño político que influye en las decisiones tecnológicas.
Lo que 2026 podría heredar
Si 2025 fue el año de los pilotos pragmáticos y los despliegues modulares, 2026 probablemente verá un mayor refinamiento: sistemas GNSS más robustos contra la suplantación, APIs más estrechas entre OEM y operadores, y despliegues más amplios de cámaras de compensación nativas en la nube que permitan a conductores y flotas usar menos dispositivos y cuentas. Es previsible que el mercado se consolide en torno a proveedores capaces de ofrecer pilas híbridas —“localización” GNSS, procesamiento de imágenes ANPR, OBU seguros y facturación flexible en el back-end— además de la capacidad de certificar cambios de modo que preserven la privacidad en zonas sensibles.
Si algo ha demostrado 2025 es que la tarificación vial se está convirtiendo tanto en una cuestión de software como de hardware. El peaje por satélite amplió la caja de herramientas para la tarificación nacional por distancia, mientras que las arquitecturas de peaje digital sustituyeron la complejidad física por servicios en la nube, integraciones OEM y una aplicación más inteligente. El resultado no es una única tecnología ganadora, sino una capa de orquestación emergente que integra GNSS, cámaras, conectividad celular y pagos en un ecosistema más flexible y escalable.
Para operadores y conductores por igual, el beneficio práctico es claro: menos colas, precios más inteligentes y una tarificación vial que por fin puede reflejar lo que realmente importa: dónde, cuándo y qué tipo de vehículo estás conduciendo.