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Europa en piloto automático: cómo tres pioneros de la movilidad autónoma están dando forma al futuro sin conductor del continente
Existe una ira cinematográfica familiar en la forma en que el futuro del transporte ha sido prometido y pospuesto.
Durante años, la conversación sobre los vehículos autónomos en Europa osciló entre titulares utópicos y cautela regulatoria. Ahora, de manera silenciosa y en ocasiones espectacular, una nueva generación de empresas está transformando prototipos en máquinas funcionales integradas en ciudades, aeropuertos y flotas. Tres compañías encarnan este cambio a la perfección: Aurrigo International, Oxa (antes Oxbotica) y Waymo (sin desmerecer los esfuerzos de otros especialistas en movilidad autónoma).
Cada una representa un eje distinto del ecosistema europeo de la autonomía: hardware y operaciones, software y verificación, y el sueño global del robotaxi que por fin toca el asfalto europeo.
Aurrigo: los aeropuertos como banco de pruebas pragmático de la autonomía
Aurrigo International, con sede en Coventry, ha adoptado una visión práctica e industrial de la autonomía: centrarse en entornos bien delimitados donde la tecnología puede ofrecer beneficios inmediatos en costes y seguridad. En lugar de prometer flotas urbanas sin conductor de la noche a la mañana, Aurrigo ha desarrollado pequeños vehículos de propósito específico para aeropuertos y entornos industriales, como lanzaderas, tractores y transportadores de carga, integrándolos en operaciones escalables. En 2025, la compañía lanzó un programa internacional de licencias y hubs diseñado para escalar sus soluciones aeroportuarias a nivel global, lo que señala un cambio de proyectos piloto a medida (en el sentido literal del término) hacia un modelo de despliegue eficiente en capital que varios aeropuertos ya están probando.
''En lugar de prometer flotas urbanas sin conductor de la noche a la mañana, Aurrigo ha construido pequeños vehículos de propósito específico para aeropuertos y entornos industriales, lanzaderas, tractores y transportadores de carga, y los ha integrado en operaciones escalables''
Ese pragmatismo comercial se refleja en las propias máquinas. El último sistema de carga automática de Aurrigo, un vehículo autónomo de plataforma para mover cargas pesadas entre aeronaves y centros logísticos, debutó a nivel internacional con un enfoque en la detección de obstáculos, la coordinación de flotas y la integración con los flujos de trabajo existentes de handling en tierra. Este enfoque está resultando convincente para aeropuertos y aerolíneas que miden el éxito en términos de rendimiento y reducción de tiempos de inactividad, más que en cobertura mediática.
¿Por qué los aeropuertos? Combinan geografía restringida, rutas repetitivas y operaciones de alto valor. Al demostrar la autonomía en entornos donde las variables están controladas, Aurrigo puede convertir la fiabilidad en un activo comercializable y construir un caso de negocio sólido para sustituir tareas humanas rutinarias por automatización supervisada.
De hecho, han sido unos meses extremadamente intensos y productivos para Aurrigo International plc, con el reciente anuncio de una importante asociación con Swissport que permitirá a la empresa llevar a cabo su primer piloto global de tecnologías autónomas de handling en tierra en el Aeropuerto de Zúrich, marcando un paso clave en la determinación de Swissport de convertirse en pionera en Equipos de Servicio en Tierra Inteligentes de nueva generación (iGSE). Esto se suma a una ronda de financiación que recaudó £14,1 millones para acelerar el crecimiento, identificar instalaciones de fabricación de mayor tamaño y ampliar sus equipos técnicos y de producción.
Oxa: software, simulación y la lenta ciencia de la confianza
Si Aurrigo es el ingeniero detrás de la puerta, Oxa es el cerebro de software que quiere hacer que cualquier vehículo sea “autónomo, en cualquier lugar y en cualquier momento”. Nacida del ecosistema robótico de Oxford (antes conocida como Oxbotica), Oxa ha seguido una trayectoria basada en la investigación: simulación rigurosa, márgenes de seguridad conservadores y un enfoque implacable en la verificación. Ese conservadurismo ha generado importantes dividendos reputacionales. El trabajo de Oxa incluye el primer viaje totalmente autónomo por carretera en Europa sin ocupantes, un hito que demostró la operación segura en entornos públicos sin un operador de seguridad en el vehículo.
''Oxa ha seguido una trayectoria basada en la investigación: simulación rigurosa, márgenes de seguridad conservadores y un enfoque implacable en la verificación''
Más allá de los titulares de la prensa especializada, Oxa ha invertido en el arte invisible pero crucial de la garantía. La empresa ha estado experimentando con IA generativa para someter a estrés sus sistemas de autonomía en entornos virtuales, permitiendo el mapeo de rutas y la exploración de modos de fallo sin necesidad de esperar a que se produzcan raros casos límite en el mundo real. En 2024, la firma también recibió un reconocimiento del sector por su confianza y transparencia, un premio que subraya una verdad central sobre la autonomía hoy: la aceptación pública no solo seguirá a la capacidad, sino también a la explicabilidad.
La ambición de Oxa es sistémica. Si puedes desacoplar el software de autonomía de un vehículo específico y validarlo en simulaciones de alta fidelidad, reduces el coste y el tiempo necesarios para que los operadores adopten la autonomía. Esto resulta atractivo para empresas logísticas, autoridades locales y fabricantes de vehículos especializados que desean un sistema operativo de autonomía probado, en lugar de un proyecto de ingeniería a medida.
Oxa está construyendo el futuro de la Automatización de la Movilidad Industrial (IMA), donde la tecnología de conducción autónoma aborda los desafíos más urgentes de la logística y la fabricación. La integración de los modelos NVIDIA Cosmos World Foundation en su entorno de desarrollo Oxa Foundry le permite generar y probar escenarios de conducción con mayor rapidez, reduciendo tanto el tiempo como los costes en comparación con las pruebas en el mundo real. Esto supone un gran paso para acelerar el despliegue comercial de la tecnología de Oxa en el mercado global de IMA, valorado en 2 billones de dólares.
Waymo: el robotaxi llega a Europa (por fin)
Waymo, el gigante de Silicon Valley nacido dentro de Google, ha sido durante mucho tiempo el referente de la movilidad urbana totalmente autónoma. Acumuló cantidades ingentes de datos, construyó sistemas de sensores diseñados a medida y demostró que el servicio de transporte sin conductor a gran escala podía operar de forma fiable en determinadas ciudades de Estados Unidos. Durante años, Europa observó desde la barrera, ya que los marcos regulatorios, la topología vial y las actitudes públicas hacían del continente un entorno más complejo para el despliegue. Eso está cambiando: en octubre de 2025, Waymo anunció sus planes de expandirse a Londres con servicios de ride-hailing sin conductor y sin humanos al volante, cuyo inicio está previsto para 2026, un momento histórico que lleva uno de los modelos comerciales más ambiciosos de la autonomía a las calles europeas.
''En octubre de 2025 Waymo anunció sus planes de expandirse a Londres con servicios de ride-hailing sin conductor y sin humanos al volante, cuyo inicio está previsto para 2026, un momento histórico que lleva uno de los modelos comerciales más ambiciosos de la autonomía a las calles europeas''
¿Por qué Londres? Su densa demanda de servicios de transporte bajo demanda, un marco regulatorio relativamente maduro y un ecosistema de transporte público vibrante la convierten en un banco de pruebas lógico para un producto de robotaxi que debe operar junto a trenes, autobuses y taxis. El movimiento de Waymo también es simbólico: grandes operadores, conscientes de la seguridad, llevando robotaxis a megaciudades europeas, señala que la conversación ha pasado de “si” a “a qué velocidad” y “bajo qué normas”.
Lo que suman estos logros
En conjunto, el trabajo de estas tres empresas dibuja una hoja de ruta industrial creíble para el sector de la autonomía en Europa. Aurrigo demuestra que aplicaciones enfocadas y de misión crítica (logística en plataformas aeroportuarias, lanzaderas) pueden generar ingresos desde una fase temprana. Oxa muestra cómo el rigor del software, las pruebas virtuales y la transparencia pueden reducir el riesgo y acelerar el despliegue en distintos tipos de vehículos. Y Waymo prueba que el modelo de negocio del ride-hailing totalmente autónomo, el objetivo final de alto volumen y orientación al consumidor, está preparado para cruzar el Atlántico y adaptarse a las realidades regulatorias y urbanas europeas.
También existe una dimensión política importante. Los reguladores europeos han sido cautelosos, pero no obstructivos: se fomentan los pilotos y los ensayos cuidadosamente diseñados, y la contratación pública en aeropuertos y puertos puede avanzar más rápido que la política municipal. Esa dinámica permite a los actores industriales conectar pilotos, estándares y confianza pública antes de escalar.
''También existe una dimensión política importante. Los reguladores europeos han sido cautelosos, pero no obstructivos: se fomentan los pilotos y los ensayos cuidadosamente diseñados, y la contratación pública en aeropuertos y puertos puede avanzar más rápido que la política municipal''
El camino desde la prueba de concepto hasta la adopción masiva rara vez es lineal. Persisten desafíos técnicos, como los casos límite en la percepción, la resiliencia ante condiciones climáticas y la interacción segura entre humanos y vehículos, así como cuestiones sociales sobre el empleo, los datos y el diseño urbano. Pero la fase actual es diferente de los ciclos de hype de hace una década. Las empresas ahora venden soluciones a clientes reales, se integran con sistemas heredados y demuestran abiertamente sus casos de seguridad en foros públicos.
Para Europa en particular, la próxima ola será la integración: el software como el de Oxa deberá certificarse conforme a estándares compartidos; los operadores como Aurrigo deberán demostrar una gestión de flotas interoperable; y los operadores de plataformas como Waymo tendrán que colaborar estrechamente con ciudades y agencias de transporte para complementar (y no canibalizar) las redes de movilidad existentes.
Un optimismo cauteloso
Si la última década fue sobre imaginación y prototipos, los próximos 10 años parecen destinados a centrarse más en la artesanía y la regulación. Los avances son incrementales, pero significativos: tractores automatizados moviendo carga en pistas; sistemas de autonomía verificados demostrando su valía en simulaciones y carreteras; y robotaxis escalados internacionalmente preparándose para integrarse en la vida urbana.
Cada uno de estos avances va erosionando la vieja dicotomía entre conducción humana y conducción autónoma, a favor de una realidad multidimensional en la que la autonomía es un ecosistema en capas de hardware, software, operaciones y políticas.
En ese ecosistema, Aurrigo, Oxa y Waymo desempeñan roles complementarios: los tipos de actores que, combinados, podrían transformar de verdad la forma en que Europa mueve a las personas y las mercancías. La pregunta ahora no es si los vehículos autónomos importarán en el futuro del transporte del continente, sino cómo se construirá ese futuro de manera equitativa y segura.